¿Gran Hermano 2.0?

3 enero 2019

Los nuevos asistentes electrónicos y la invasión de la privacidad que pueden llegar a suponer.

3 enero 2019

Asistentes electrónicos en casa: ¿la invasión de la privacidad?

En los tiempos más recientes, los altavoces han pasado de ser un mero elemento decorativo en las viviendas a realizar labores de asistente personal. Las nuevas tecnologías han permitido la creación y el desarrollo de aparatos como Google Home o Amazon Echo, los cuales sirven para hacer más cómoda nuestra vida diaria, ayudándonos en algunos aspectos a resolver dudas o consultas que podamos hacerles. A continuación, vamos a ver los riesgos que esto puede entrañar.

Para empezar, el funcionamiento de estos dispositivos está basado en el tratamiento de una gran cantidad de datos, ya que pueden escuchar todo lo que digamos, no sólo en nuestras viviendas, sino también en otros lugares como el trabajo. Los datos que pueden llegar a conocer estos aparatos dependerá de las consultas que les hagamos, así como de las conversaciones que escuchen. Por ejemplo, si les solicitamos que nos aclaren cómo ir a un punto concreto de la manera más rápida posible, habrán de conocer nuestra localización exacta para poder ayudarnos.

En concreto, los dispositivos más comunes, y que serán objeto del presente análisis, son el Google Home Mini y el “Alexa” de Amazon Echo.

Respecto del Google Home Mini, debemos señalar que fueron objeto de sucesivas denuncias de consumidores, debido a que comenzaban a escuchar por un error en el sistema táctil que permitía activarlos y, por lo tanto, grababan prácticamente todo lo que el usuario decía. Google Home acabó reconociendo la existencia de fallos en sus propios dispositivos, ya que escuchaban mucho más de lo que debían. A raíz de ello, se modificaron estos aparatos de manera que sólo pudieran ser activados mediante la voz, desactivando permanentemente las funciones táctiles de los dispositivos, creyendo haber solucionado los problemas.

Sin embargo, y a pesar de las modificaciones realizadas en estos artefactos, los riesgos siguieron siendo muy altos. Al fin y al cabo, estamos hablando de aparatos electrónicos, los cuales son perfectamente hackeables, y susceptibles de producir errores, al estar programados para seguir un mismo patrón de respuesta en función de la información que reciban, sin poseer la capacidad de valorar las posibles consecuencias de llevar a cabo dicha respuesta.

Asimismo, encontramos este mismo tipo de problemas con el asistente de los dispositivos de Amazon Echo, más conocido como “Alexa”, el cual únicamente comienza a grabar cuando escucha la palabra de activación. A partir de ese momento, escucha y graba todo lo que decimos y, cuando terminamos de hablar, envía la conversación a los servidores de Amazon para generar una respuesta realizando, además, una especie de elaboración de perfiles, asociando nuestras preferencias a nuestra cuenta de Amazon, para poder recomendarnos ciertos contenidos.

Y es que los riesgos de las grabaciones llevadas a cabo por aparatos como “Alexa” acabaron materializándose. El caso más conocido es el de una mujer estadounidense llamada Danielle, la cual interpuso una denuncia tras recibir un mensaje de un amigo suyo, en el cual le aconsejaba que apagase los dispositivos de Amazon que tuviera en su casa, debido a que la conversación que estaba manteniendo con su marido había dejado de ser privada.

Ante esta situación, Amazon dio una serie de explicaciones acerca de lo que podía haber pasado, intentando justificar el error. No obstante, la realidad es que Danielle sufrió una invasión de su privacidad, y afirmó que no podría volver a confiar en la seguridad de la confidencialidad de sus conversaciones, mientras hubiera dispositivos de Amazon Echo en su domicilio, tomando la decisión de retirarlos todos.

En conclusión, y teniendo en cuenta el ejemplo anterior, las nuevas tecnologías sirven para hacernos la vida más fácil, y para aumentar nuestra comodidad. Sin embargo, las máquinas fallan, y pueden ser hackeadas, careciendo asimismo de la capacidad que tienen los seres humanos de razonar si es correcto o proporcionado ejecutar lo que se les ha solicitado.

Por ello, es altamente recomendable informarse bien sobre estos aparatos y su funcionamiento antes de comprarlos, así como extremar la precaución si los tenemos en casa, ya que, como hemos visto, el simple hecho de pronunciar un término de fonética similar a la palabra de activación del dispositivo, podría suponer la grabación de nuestras conversaciones, e incluso su publicidad. Y sobre todo, si estas navidades te regalan uno de estos dispositivos, asegúrate de tomar las medidas necesarias para evitar sustos.

Conoce nuestros servicios en
Protección de Datos y Derecho Digital

Joaquín Abajo

Abogado.

Más en derecho de las TIC

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Responsable del tratamiento: HERRERO & ASOCIADOS, S.L.

Finalidad del tratamiento: Publicar su comentario sobre la noticia indicada.

Derechos de los interesados: Puede ejercer los derechos de acceso, rectificación, supresión, oposición, portabilidad y limitación del tratamiento, mediante un escrito, acompañado de copia de documento que le identifique dirigiéndose al correo dataprotectionofficer@herrero.es.

Para más información visita nuestra Política de Privacidad.

*Los campos marcados con el asterisco son obligatorios. En caso de no cumplimentarlos no podremos contestar tu consulta.

1 comentario

  • José Luis 4 enero, 2019

    Inquietante. En materia de avances tecnológicos digitales es conveniente actuar como un submarinista ante una dificultad: Parar, pensar, actuar.

    Sucede que vamos encadenando cambios tecnológicos y adoptando costumbres sin pararnos a pensar en sus ventajas e inconvenientes y, por tanto, sin que actuemos en consecuencia.

    Nuestro comportamiento con la tecnología debe ser el de utilizarla como una aliada que mejore nuestra vida pero que no la condicione. Es palpable el interés de algunas empresas por dotarnos de tecnologías fagocitaras de datos personales e íntimos sobre los que perdemos el control. Los troyanos en la época clásica aceptaron un “regalo” que significó su sumisión.